Un grito antes del amanecer.

Solo la noche acompañaba a su alma con la oscuridad que regala el sol cuando se ha marchado, la mancha en el techo parecia mas grande de lo que recordaba, solo con la silla y un escritorio que rompian el suelo, unos cuantos papeles y plumas para aparentar en el papel.
Cuantos dias llevaba ahi, ni siquiera recordaba lo que era el toque del agua en su cuerpo, el olor a muerte rondaba su lecho, ya no podia hacer nada en resistencia a los sueños, la oscuridad de los bosques en su mente, las tinieblas, miles de kilometros recorridos, huyendo de un algo que no podia ver, la soledad corrompia su ser en formas insospechadas, no lograba siquiera distinguir su rostro en el espejo, ese mismo que en un arranque de ira habia trizado con su puño desnudo y que lo obligaba a verse multiplicado por mil.
El aislamiento le pasaba la cuenta, se sentia debil, sus piernas apenas gobernaban la capacidad para mantenerse en pie.
Ya se estaba rindiendo, los desasones de su vida lo habian hecho terminar asi, solo por desicion propia, temeroso tal vez de ser herido nuevamente por el mundo que lo esperaba alla afuera, presa del panico de sentir ese abandono de la gente que mas le importaba, miedo quizas a la vida.
Derrotado mil veces por la propia indiferencia a quererce a encontrar siquiera un destello de autocompacion, se heria una y otra vez, imitando las voces del pasado para torturar su mente.
La solución a esto no era ni una bala ni una cuerda, no era nada en realidad mas que abrir los ojos, darse cuenta que dentro de la naturaleza del humano se encontraba el sufrir y el reir.
Decidido a la rendicion y no aceptar el reto de afrontar los hechos, estaba solo pero no por eso muerto. Soñaba lo mismo en la noche, despertando siempre con un grito justo antes del amanecer.
Abre los ojos...
"Sucede que me canso de mis pies y uñas de mi pelo y de mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre" Pablo Neruda
Thelonius.
